Blood Father – Crítica

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Blood Father | 2016 | 88min | Jean-François Richet

Olvidaros los que van con la idea de ver al bueno de Mel en algo parecido a “Payback” (1999), o, en ligas menores, a “Vacaciones en el Infierno” (2011), que es a lo recuerda su campaña de marketing. “Padre Sangriento” (para una vez que merece la pena traducir un cartel angloparlante, no lo hacen) es una película tontísima con un guión aún más pobre donde sólo se salvan los cuatro chascarrillos y gracietas del protagonista (creo que las conté). Mi impresión es que han querido rodar una suerte de Arma Letal 5: Road Movie Edition, donde todo lo envuelve ese ambiente canallesco y casi de autoparodia, pero con un Gibson que se toma demasiado en serio y desencaja totalmente, como si se hubiera equivocado de set de rodaje. Muy en líneas generales se le puede conceder hasta el dudoso honor de película palomitera, es hasta entretenida y sus creadores incluso han tenido el decoro de no seguir la corriente de filmar una película de dos horas de duración por decreto ley. Pero ese contraste granuja/formal que vengo comentando, y que no pega ni con cola, termina por agotar las buena intenciones de un espectador que hace el esfuerzo de ser un poco más ingenuo.

En definitiva, cinta de acción con toques dramático-familiares completamente olvidable.

★★★★☆☆☆☆☆☆